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La obesidad está implicada entre el 15-20% de las muertes por cáncer, sin embargo el 30% de las muertes por cáncer se podrían evitar con el desarrollo de hábitos saludables. Según datos expuestos por la la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), el 4% de los hombres y el 7% de las mujeres deben su cáncer a la obesidad. La relación entre obesidad y cáncer es clara: “El riego de padecer cáncer por sobrepeso se incrementa hasta cuatro o cinco veces más”.

El reto de los facultativos en estos momentos no es sólo alertar de que la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas enfermedades y para la salud en general, sino que además tienen una relación muy directa con la aparición del cáncer. Por ello, y bajo el lema que este año reza en el Día de la Lucha contra la Obesidad en España, Prevenir la obesidad, previene el cáncer, diferentes sociedad científicas como la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), han mostrado una serie de datos científicos para concienciar a la población de la relación entre estas dos enfermedades. “La obesidad es el cigarrillo del siglo XXI“, ha afirmado en rueda de prensa el presidente de la SEEDO, el doctor Felipe F. Casanueva.

La supresión del tabaquismo que se ha ido desarrollando a lo largo de todos estos años, ha señalado este especialista, podría ahora ser contrarrestada por el gran avance de casos de obesidad. España presenta uno de los países europeos con mayor índice de obesidad:el 23% de la población adulta tiene obesidad, porcentaje que aumenta hasta el 36% si utilizamos el perímetro de la cintura para definirla. Esto es, uno de cada tres o cuatro españoles es obeso. Desglosando por Comunidades Autónomas, no existen diferencias significativas, pero Canarias despunta como la región que más casos de obesidad presenta. A nivel mundial, Arabia Saudí es el país que presenta más casos de obesidad, por encima de los EEUU. Esto corresponde a un mayor índice de vida sedentaria entre los ciudadanos de Arabia Saudí. Está claro, explican los expertos, que la obesidad tienen un factor genético importante pero son los factores ambientales los que convierten esta enfermedad en una epidemia.

“Los facultativos hemos logrado concienciar a la sociedad de que la obesidad es mala para la salud pero ahora tenemos el deber de hacer ver que también es mala porque causa cáncer. No hay ninguna duda sobre ello. Por eso es fundamental la alianza de diferentes sociedades científicas, la implicación de las instituciones, de los diferentes agentes educativos etc. Es fundamental el apoyo de todos”, ha insistido Casanueva. Al igual que con el tabaco, la lucha consta de tres etapas. Una primera demostrar lo negativo para la salud que es la obesidad, una segunda concienciar a la población sobre ello y una tercera que las administraciones e instituciones actúen para e eliminarla y prevenirla.

Aumento entre los cánceres más frecuentes

Si conseguimos prevenir la obesidad, ha apuntado por su parte el doctor Manuel Puig, presidente de la SEEN, disminuiremos también el cáncer. Los cánceres más frecuentes están relacionados con la obesidad, o bien suelen ser más previsibles. Esto es, entre la aparición de los tumores más frecuentes diagnosticados en la sociedad, la obesidad multiplica entre dos y cinco veces la probabilidad de desarrollarlos. Pero aumenta también la probabilidad de padecer otros tipo de cáncer no tan frecuentes. Por ejemplo, el cáncer de riñón no es un tumor muy frecuente y sin embargo en un persona obesa aumenta entre un dos o tres veces la probabilidad de desarrollarse. “La obesidad es también una enfermedad maligna”, ha manifestado Puig.

Pero no sólo es un factor responsable en la aparición de cáncer sino que además puede tener un valor añadido para dificultar su curación. Esto es, en los pacientes que ya tienen cáncer y son obesos, tienen una peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y tiene mayor probabilidad para desarrollar un segundo cáncer. Por ello, es imprescindible evitar el riesgo de obesidad para poder prevenir también el cáncer. De hecho, así lo mantiene el código europeo contra el cáncer.

El código europeo contra el cáncer sostiene que para prevenir el cáncer hay que evitar también la obesidad. “La obesidad es la segunda causa prevenible después del tabaco”, ha indicado la doctora Purificación Martínez Icaya, miembro de la SEEDO. Para evitarla se necesitan hacer cambios sustanciales en la vida de las personas como son cambios en los hábitos de vida, cambios en la alimentación y cambios en la preparación y cocinado de los alimentos. Según esta profesional, es muy importante aumentar la actividad física diaria, pues se ha comprobado claramente que quienes hacen ejercicio cuidan mejor su alimentación. “Una buena alimentación previene hasta el 30% de los cánceres”, ha dicho. Por tanto, es fundamental implantar unos buenos hábitos alimentarios. La mejor dieta es, sin lugar a dudas, la dieta mediterránea.

Aún queda mucho por investigar en la relación entre dieta y cáncer, han afirmado los especialistas, pero es un hecho probado que “determinados nutrientes funcionan de escudo protector contra numerosas enfermedades oncológicas y otros sin embargo, favorecen su desarrollo o dificultan su tratamiento”. Como recomendaciones generales, es importante una reducción en la dieta de carnes rojas e incrementar el consumo de fibras y alimentos con capacidad antioxidantes.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2014/11/26/5475de17ca4741dc6b8b456c.html

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