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Entre el 8% y el 12% de los ciudadanos de la Unión Europea aseguran haber sufrido algún efecto adverso relacionado con la atención sanitaria. Desde infecciones hospitalarias a problemas derivados de errores en la medicación. Además, unas 37.000 personas mueren cada año en la UE como consecuencia directa de infecciones contraídas en los centros sanitarios, según varios informes del Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). Problemas que, además del coste humano, suponen un alto precio económico: más de 7.000 millones de euros al año, según cálculos de la Comisión Europea.

La falta de formación especializada en seguridad del paciente del personal sanitario y de sistemas de notificación unificados y avanzados son las principales razones de que no se reduzcan esas cifras, según el último informe de la comisión, que los expertos han analizado estos días en Roma, en la cumbre sobre seguridad del paciente a la que EL PAÍS ha acudido invitado por la comisión. El estudio, por ejemplo, destaca que en países como España no es obligatorio que los médicos o los enfermeros reciban cursos específicos en esa materia; mientras en otros Estados miembros, como Dinamarca, sí lo es. El documento, además, subraya que en Irlanda, España o Eslovenia —entre otros— los “limitados recursos”dificultan la implantación de políticas de seguridad del paciente, el mantenimiento de proyectos especializados y la creación de programas de formación. Además, está retrasando el avance en sistemas de notificación punteros.

Estos problemas siguen lastrando la aplicación de las recomendaciones europeas —entre ellas, mejorar la educación y la comunicación de las incidencias— que Bruselas lanzó a los países en 2009 y en 2011. Aunque, apunta Alessandro Ghirardini, experto del Ministerio de Salud italiano, los Estados miembros han mejorado. “Sobre todo en programas que involucran a los pacientes”, dice. Su “empoderamiento” es clave, insiste, para el buen seguimiento del tratamiento. Primordialmente los pacientes crónicos, que se convierten en expertos sobre sus patologías, y que pueden ser fundamentales para abordar el tratamiento, sostiene Kaisa Immonen, del Foro Europeo de Pacientes.

El último Eurobarómetro sobre seguridad del paciente y calidad de la atención sanitaria (de junio) muestra que el 53% de los ciudadanos de la UE cree que puede sufrir algún daño durante su estancia hospitalaria. En esta macroencuesta, realizada a finales de 2013, el 27% de los europeos aseguró que ellos mismos o alguien de su familia habían sufrido algún efecto adverso relacionado con su atención sanitaria.

Dominique Monnet, experto del ECDC, explica que un estudio que este organismo realizó en 2013, mostró que cada día alrededor del 6% de los europeos —en torno a 80.000 pacientes— sufren una infección asociada a su estancia en el hospital o derivada de su tratamiento en ellos. Son las llamadas infecciones nosocomiales, y aunque se han reducido paulatinamente, dice, siguen siendo un gran problema de salud pública. Las que más se notifican —aunque no todos los países tienen sistemas de monitorización completos, España sí lo tiene— son las respiratorias (como neumonía), las asociadas a la cirugía, las urinarias y las gastrointestinales.

La prevalencia de las infecciones nosocomiales, además, es más alta en los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos, explica el experto. También en las estancias largas. Una de las razones por las que algunos expertos, como el especialista en Medicina Interna Roberto Gnesotto —que lidera el proyecto europeoDay Safe para ello—, apostaron en Roma por la cirugía menor ambulatoria.

Manuel Gallego, madrileño de 76 años, ingresó en el hospital por una fractura de cadera. Iba a estar un par de semanas en el centro, pero una infección urinaria por Klebsiella lo complicó. Estuvo casi un mes ingresado. Y desde entonces, asegura, ha vuelto a tener más infecciones de ese tipo.

Sin embargo, los problemas de seguridad del paciente no se quedan en las infecciones nosocomiales, los efectos adversos de las pruebas o la interacción de la medicación hospitalaria. También es importante, dicen los expertos, que el paciente siga correctamente el tratamiento cuando se va a casa. “Además, nos hemos centrado mucho en el nivel hospitalario, pero hay que impulsar la vigilancia y la prevención en los centros de salud”, alertó Ghirardini, que ha participado en la elaboración del informe europeo. Es una de las claves. Otra, dijo, es el establecimiento de sistemas para que cualquier profesional o paciente pueda notificar de forma sencilla (incluso anónima) un problema.

Hoy, aunque las cifras han mejorado, solo el 46% de los ciudadanos que ha sufrido alguna infección hospitalaria o efecto adverso relacionado con el tratamiento lo ha notificado. Son 18 puntos más que cuando se hizo el anterior Eurobarómetro, en 2009. Sin embargo, el 37% asegura que tras decirlo no ocurrió nada.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/08/actualidad/1418072210_005516.html

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